Si alguna vez miraste una esmeralda de cerca y viste pequeñas líneas, puntos o velos en su interior, viste su jardín. Así llaman los gemólogos, desde hace siglos, a las inclusiones de la esmeralda, porque recuerdan hojas, ramas y musgo.
¿Qué son exactamente?
Son pequeños cristales, cavidades con líquido o gas, y fisuras que quedaron atrapadas mientras la piedra se formaba. En las esmeraldas colombianas es característica la inclusión de tres fases: líquido, una burbuja de gas y un cristal de sal, todo dentro de una misma cavidad diminuta.
Por qué le dan valor a la piedra
- Prueban su origen natural. Las imitaciones de vidrio suelen tener burbujas redondas y las sintéticas, inclusiones de otro tipo.
- Hacen única cada piedra. No hay dos jardines iguales: es la huella digital de tu esmeralda.
- Son esperables. Una esmeralda natural completamente limpia es tan rara que su precio se dispara.
Cuándo sí importan
Las inclusiones restan valor cuando son tan grandes o numerosas que apagan el brillo, o cuando una fisura llega a la superficie y compromete la resistencia. Por eso conviene ver la piedra con buena luz y, en piezas importantes, pedir un certificado de laboratorio que describa su claridad y si tiene algún tratamiento.
Elegir una esmeralda no es buscar la piedra sin jardín, sino la piedra cuyo jardín te cuente algo.
Salomé C.C
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